| Los
Redondos somos nosotros tres", dice el Indio Solari a poco de comenzar
una charla extensa, que durará desde las ocho y media de la noche
hasta casi las tres. Así se separarán definitivamente las
aguas y así se abrirán las puertas que desandarán
el camino. Para un viaje, valga, hacia el fin de la noche.
Distendidos,
Solari, Skay Beillison y Poli hablaron de casi todos los temas que les
gusta hablar y de algunos otros que no aprecian especialmente. Así
pasarán nombres y apellidos, obsesiones profundas, asuntos propios
y ajenos. Sin olvidarse del aviso de los próximos shows de River:
el 15 y 16 de abril, con puertas que abrirán a las 14 y con un
concierto que comenzará (puntual) a las 20. Sin olvidar tampoco
curarse en salud: primero, diciendo que esta vez el control de acceso
y la seguridad serán los mismos que cubren los shows internacionales.
Después, con cautela, midiendo la posibilidad (poco probable)
de que no llenen la cancha más grande de todas las muchas que
ya han hecho. Una manera, si se quiere, simpática de insistir
con aquella máxima de la prehistoria ricotera: "Esta puede
ser la primera y la última noche". La primera, claro, no
es. Y las últimas, aparentemente, tampoco. De todos modos, tendrá
un toque de nostalgia: "Será un recorrido por toda las épocas
de la banda, haremos temas que hace mucho no tocamos", dicen. en
esta continuidad de ideas y proyectos, sin falta hablarán de
música: el nuevo disco, lo que tocarán en los shows, el
rock como cultura. Sin falta mencionarán la violencia, la fama
y la paranoia que trae el reconocimiento masivo, los rumores de separación
que aparecieron en el verano.
¿Esto
del recorrido por la obra es porque se separan?
Solari:
De movida supongo que hay que hacerle acordar a la gente que las bandas
no son eternas. Esa posibilidad existe. De movida uno tampoco puede
decir: No, no nos vamos a separar. Pero momentáneamente no hay
nada que indique eso, en absoluto.
Otra
especulación es que van camino a convertirse en una banda de
estudio.
Solari:
Bueno, eso es verdad. Pero eso no excluye el hecho de que haya presentaciones
en vivo. Es verdad en este sentido: ahora estamos muy interesados en
la música de edición. A veces me atrevo a hacer una comparación
con el teatro y el cine. Yo creo que el rock de escenarios es más
parecido al teatro y la música que estamos haciendo ahora es
más parecida al cine. Tenemos un horizonte de guitarras y bajos
sobre el que me interesa poner algunos obstáculos de sonido.
Eso
es un riesgo a la hora del vivo.
Solari:
Pero el riesgo es un asunto permanente cuando estás yendo hacia
un lugar en donde nunca estuvo. De todos modos, no se me ocurre reemplazar
los bajos, ni la batería, ni muchísimo menos la guitarra
que es el corazón de esta banda. En todo caso, más que
separarnos, necesitaríamos agregar músicos. Además,
este es un grupo de amigos.
¿Nunca
un problema?
Solari:
Eso lo tenemos resuelto desde hace varios años. Todos tenemos
quilombos, pero somos bastante cool como para no trasladarlos al laburo.
Lo que sí hacemos es discutir mucho las decisiones.
Vos
hablabas de música y cine, del rock de escenarios como teatro.
¿Su nuevo rumbo es compatible con el escenario?
Solari:
Creo que sí. Se ha hablado mucho de lo tecno que ha invadido
nuestra música. Y en verdad la gente confunde mucho el género
tecno con la aventura tecno. La aventura tecno no tiene nada que ver
con el género que reclama para sí una seri de standars
como el jungle que son cosas que tratamos de no usar porque son efímeras.
Lo que aprovechamos nosotros es la emulación de sonidos. En realidad,
son como tropiezos tecno.
¿Querés
hablar del disco que van a sacar a mitad de año?
Solari:
Eh... No.
Pero
al hablar de nuevo rumbo, parecería que van a acentuar "los
tropiezos tecno".
Solari:
Es muy poco lo que podemos decir. Hay que escucharlo. ¿Sabés
por qué? Porque, en realidad... el concepto que tiene el álbum
que vamos a hacer juega con eso. Entonces, no quisiera revelarlo.
¿Juega
con qué?
Solari:
Con el engaño y con el hecho de que lo tecno puede ser usado
de otras manera. No en cuanto a la variedad, sino con respecto a la
emulación. Es decir, llegado el momento tal vez escuchemos el
próximo disco y parezca mucho más hard que el anterior,
que parezca menos tecno. Y sin embargo, nunca usamos más tecnología
que ahora. Y eso era justamente lo que quería explicar: una cosa
es el género tecno y otra la utilización de las posibilidades
que la tecnología te da.
Skay:
No estamos congelados a repetir una fórmula que ha sido exitosa
en un disco anterior.
Volviendo
a River, ¿el hecho de que contraten con Daniel Grinbank es algo
así como una bisagra en la historia de la banda?
Solari:
Grinbank siempre ha sido un tipo claro: es empresario y quiere ganar
dinero. A nosotros, nos ha dado consejos totalmente desinteresados sobre
cómo hacer un show masivo. Por lo demás, tanto la radio
como los números que trajo, han sido importantes para el rock
de acá.
Poli:
Nosotros conocemos a Grinbank desde mucho antes de que sea lo que es
ahora.
¿Después
del caos de Mar del Plata, estos River son un desafío?
Solari:
La gente está muy pendiente de lo que pasa en un producción
independiente...
¿No
es una visión paranoica?
Solari:
No, no estoy diciendo que nos estén persiguiendo. No le echamos
la culpa a nadie ni tampoco regalamos a troche y moche las características
de cómo funciona nuestro estilo. Tenemos el culo donde lo tenemos
y nos hacemos cargo cuando nos va bien y cuando nos va mal. Nadie quiere
que ocurran estos despelotes, pero tampoco son producto de la incentivación
de nuestra lírica ni de todas esa boludeces que se dicen por
ahí. Hay problemas sociales. Y los quilombos son frecuentes:
en un recital de Serrat en Mar del Plata rompieron un teatro y nadie
se enteró.
¿No
pensás que ustedes tienen alguna manera de colaborar?
Solari:
No estamos para educar a la gente. No tenemos por qué, no sabemos
cómo, no nos interesa.
¿Alguna
vez sintieron que ese elefante que son Los Redondos se les fue de las
manos?
Solari:
Que te vayan bien las cosas te coloca en un lugar incómodo. Hasta
nos gustaría volver a otras dimensiones: no tenemos la ambición
de retirarnos en el cúmulo de la fama. No se si quiero un futuro
de seguir tocando en Ríveres. A veces extrañamos tocar
para dos mil o tres mil personas.
¿Cuánto
hace que no vas al cine?
Solari:
Al cine voy a Uruguay.
¿Cómo...?
Solari:
Me gusta Uruguay, está acá no más, su gente es
libertaria. A mí no me jode la calidad del cariño del
público sino la cantidad. Si yo voy, por ejemplo, a un hospital
a internar a mi vieja, tengo que firmar 30 autógrafos.
Nunca
un disfraz, un camuflaje.
Solari:
Sí, probé. Hace mucho me puse una peluca y me dio mucha
vergüenza. En el mismo momento que lo estaba haciendo me di cuenta
de que no era lo mío.
¿Por
qué no tocan en el exterior?
Solari:
A mí no me interesa recorrer exitosamente el Festival del Ojete
de Venezuela como a tantos grupos argentinos.
¿Por
qué insisten, a esta altura, en no sacarse fotos o en no aparecer
en televisión? ¿No forma parte de un marketing?
Solari:
No nos gusta hacer esa fotos tipo pesebre. Creo que a ningún
rockero le gusta. Son imposiciones. Y la tele no nos interesa. Es más:
nunca he visto un grupo de rock lucir en televisión. Hasta la
banda que más puteás viéndola en televisión,
lo vas a ver en vivo y te conmueve.
Ustedes
dos, ¿cómo se valoran como músicos?
Skay:
Me gustaría tocar como Hendrix y, lamentablemente, no me sale.
Toco como puedo. Eso imprime un estilo.
Solari:
O un carácter. Mi voz, que es como una frenada de coche, es bastante
berreta y está socavada por el tabaco. Creo que las debilidades
técnicas son básicas en la música popular. Si no,
Bob Dylan no existiría ¿no? No hay cosa peor que escuchar
un tango por Plácido Domingo. A mí me gusta Leda Valladares
y no el folclore de salón, tipo los Quilla Huasi.
Entonces,
ustedes se volvieron la banda más clásica del rock argentino
a fuerza de debilidades.
Solari:
Uno hace lo que buenamente puede. Vamos aprendiendo. Pero de ningún
modo estamos en ese lugar. Preferimos el olvido antes que volvernos
clásicos.
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