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El mar es, también, la vida, el camino. El disco está
lleno de aguas y viajes. Y el mar de los Sargazos, con sus peligros
y sus misterios podría ser también una metáfora
de la situación que están atravesando. "Después
de haber tenido y tener todo -dice Poli-, fue decidir ir hacia lo pequeño.
Estando en el océano, meterse de vuelta en un mar embravecido,
lleno de obstáculos."
Skay: -Desconocido, imprevisible.
Poli: -Y empezar de nuevo,
volver a ser desde el llano. Sin la tutela de Patricio Rey.
-Uno de los desafíos
debe haber sido tener que escribir las letras, ¿cómo lo
enfrentaste?
Skay: -Fue una experiencia
interesante. Siempre escribí, pero al día siguiente me
parecía horrible. Lo que hice fue sacarme la ansiedad de encima
y trabajar de la misma forma como lo hago con la música. Que,
cuando tengo una idea que me parece interesante, la cambio de ritmo,
de tonalidad, la doy vuelta. Poli me ayudó mucho en eso, para
volver a hacer otra lectura. Lo más difícil fue vencer
el miedo, porque siempre lo tuve de compañero al Indio, que escribe
muy bien.
-¿Cómo fue el
proceso de creación de éste, el primer disco de tu carrera
solista?
-Cuando arranqué no
sabía que iba a ser un disco. Para mí la música
es un camino de aprendizaje. No una carrera, no lo pienso en esos términos.
Tenía un montón de temas que quería ver cómo
terminaban, adónde iban. Cuando me quise dar cuenta, ya tenían
forma, una posible letra y quise darles la posibilidad de grabarlos.
Si no me los sacaba de encima, me volvía loco, me reventaban
la cabeza y me iban a tener que internar en el Borda.
-¿Estás ansioso
por presentarlo en vivo?
-No es ansiedad. Estoy muy
entusiasmado.
De eso no caben dudas. Se le
notaba en su cara desde el comienzo de la entrevista. Skay está
"en llamas". Un buen sinónimo de entusiasmo. Así
encara los ensayos, de cinco horas diarias, con la mira puesta en su
primer concierto. ¿Dónde? Todavía no hay fecha
ni lugar confirmados. Skay arriesga Santa Fe. Poli tira un Mar del Plata.
Dicen que no saben aún para cuánta gente tocarán.
Skay se ilusiona con que "todo sea más civilizado"
y agrega que se imagina "un show absolutamente inspirado. Hay muy
buena química, el inicio de una banda es un buen momento. Está
la sorpresa, el entusiasmo, un poco lo que habíamos perdido con
los Redondos. Todo se había hecho demasiado previsible".
Los ensayos los comparte con
Daniel Colombres (batería), Claudio Quartero (bajo), Oscar Reyna
(guitarra) y Javier Lecumberri (teclados). Allí se cocinan, además
de los temas del nuevo álbum, "versiones buenísimas
de los Redondos, con cambios de ritmo y tonalidad. Temas viejos, inéditos,
rarísimos", confiesa Skay.
Serán entonces las primeras
presentaciones en vivo del guitarrista luego de la suspensión
del recital que los Redondos habían anunciado, para diciembre
de 2001, en Santa Fe. Un show que decidieron levantar por "la situación
que se vivía en el país. Además, las presiones
cada vez eran más grandes y la única manera de ir para
adelante era si estábamos realmente hermanados y convencidos.
Si alguien estaba dudando, no se podía hacer. No estábamos
fuertes para lo que se veía que podía pasar", agrega
Poli.
Desde allí, sin embargo,
salieron nuevas músicas. "Los momentos de crisis nunca me
han paralizado. Al contrario, me han estimulado para generar cosas,
me dan ganas de hacer. Si no, siento que la vida se me achica."
-Esa realidad, ¿se coló
en las canciones?
-Inevitablemente, aunque no
en forma consciente. Sé que la realidad me determina, va a influir
en el pulso, en la música, en las palabras que surjan, aunque
no me ponga a escribir sobre ella. Pero también es cierto que
la vida te excede. Está sucediendo todo este horror, pero al
mismo tiempo es una primavera preciosa. En el rosedal las rosas están
como nunca, acá hay un nido de benteveos, los zorzales nacieron.
Creo profundamente que existen infinitas realidades en este universo.
Y lo peor que puede pasar es que nos olvidemos que existe la belleza.
El milagro está sucediendo aquí a pesar de todo.
-¿Sentiste la obligación
de mostrarle los temas al Indio?
-No, porque somos personas
individuales y respetuosos de lo que hace cada uno. No le tengo que
pedir permiso de nada y él tampoco a mí.
-¿Entonces no hay ningún
final de los Redondos?
-El final siempre está.
La parca siempre te acompaña. Eso hace más interesante
al viaje, porque qué sabemos hasta cuándo va a durar.
Y hay algo para celebrar que es que la vida todavía está.
El próximo capítulo de los Redondos no sé cuándo
comenzará, pero estoy seguro de que habrá uno, porque
con el Indio estamos condenados por la música que hacemos.
-¿Y Patricio Rey?
-Se fue de vacaciones. Estará
haciendo alguna barbaridad por ahí.
S. Ramos y A. Franco
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